viernes, 24 de octubre de 2008

los sábados sólo me dedico a lo mio,




Peino palomas con un fierra, si , un caño de pileta de lona, las palomas y yo tenemos mucha comunicación, y bueno, me gusta peinarlas con fierros.


Mirol.

sábado, 18 de octubre de 2008

Tres breves relatos en los que se demuestra mi facilidad para no decir nada


Un empleo
Llego a eso de las siete de la mañana al lugar, una oficina de recursos humanos. El empleo al que me postulo no es de mi agrado, pero necesito plata. Me dicen que me siente, me siento en unas sillitas de plástico con las patas de metal, a mi lado hay más personas en mi misma situación esperando la entrevista. Cuando saco mi currículo este se da a la fuga corriendo de la sala por una ventana. Bueno, después tendré suerte para conseguir trabajo, me vuelvo a dormir.


Asesino cereal
Mientras desayunaba, entró un tipo, acuchilló a mi caja de Corn Flakes, leyó en el diario la parte de los chistes y se fue.


Intromisión de la influencia
Empecé a escribir un cuento, y cuando me quise dar cuenta ya había un Cronopio metido entre las palabras. Creo que es culpa del mal-educado de Cortázar que pretende aparecerse en todo lo que escribe la gente. Tuve que borrar al Cronopio, y patear un libro de Cortázar.

domingo, 12 de octubre de 2008

Una serie de repeticiones



Era de noche, se podían ver las estrellas cuando se despertó sin saber dónde estaba, comenzó a caminar y empezó a notar que estaba en un parque, o una gran plaza. No había muchos sonidos en el ambiente (que no recordaba pero se le hacía familiar), sus pies conocían el suelo, pero tampoco recordaba cuándo y dónde se había dormido, o de dónde venía. En realidad no conocía otro lugar más que ese parque. Tampoco sabía cómo tenía el conocimiento de lo que era un parque, o una casa o un sombrero, ya que la primera vez que veía algo era este parque. Podía llegar a saber que en las farmacias venden jarabe para la tos, pero no sabía cómo había llegado a este conocimiento. Siguió caminando entre árboles y arbustos muy bien podados, un parque majestuoso al estilo de los jardines de Versalle, había algo de luz, pero muchos espacios inmersos en sombras. Podía tararear el Bolero de Rabel mientras caminaba, pero no sabía cómo es que tenía noción sobre cómo se llamaba esa música y la melodía, pensó que, tal vez, hacía cosas naturalmente, pero sin conocerlas, tal vez su cuerpo, o sus instintos actuaban antes que su razonamiento. El se observó vestido con un traje negro una camisa blanca y una corbata negra, caminó por lo que le pareció mucho tiempo, hasta que a lo lejos vio a un hombre tirado en el piso (también de traje), sintió necesidad de hablar con aquel ya que no recordaba haber hablado con nadie nunca, comenzó a caminar con rapidez hacia el hombre que yacía en el césped, cuando se acercó vio con horror que era él mismo el que dormía en el piso, lo único que se le ocurrió hacer fue esconderse detrás de un árbol.

Se despertó en un lugar oscuro, en plena noche, rodeado de estrellas, con árboles y arbustos, comenzó a caminar sin saber a dónde ir, por qué estaba ahí, y de dónde venía, igualmente todo ese paisaje le era familiar, mientras caminaba iba tarareando el Bolero de Rabel, sin saber por qué. Caminó por un rato hasta que a lo lejos vio a un hombre que yacía en el césped, quiso acercarse para hablar con él, ya que pensó que ese hombre debía estar en una situación parecida a la suya. Al acercarse, vio horrorizado que aquél hombre era él, rápidamente corrió hacia un árbol para esconderse detrás, casi no llega, ya que con una rama se enganchó la corbata, tiró fuertemente de esta y logró esconderse.

Se despertó en la noche, en lo que parecía un parque, sin saber dónde estaba y de dónde venía. Había algo que lo atormentaba realmente y era su corbata rota, sentía que algo se había desacomodado por culpa de esa corbata rota, él no recordaba, a la corbata, pero si la hubiese podido recordar la hubiese podido recordar entera. Después de caminar un largo rato, y tararear la melodía de El Bolero de Rabel, vio a un hombre tirado sobre el césped, corrió para hablar con él para poder averiguar dónde se encontraba. Cuando pudo acercarse unos metros, notó que ese que dormía en el césped era él mismo, aterrorizado corrió para esconderse detrás de un árbol, en el trayecto hacia el árbol pudo encontrar el retazo faltante de su corbata colgando de una rama. Una cantidad de recuerdos de escenas repetidas, movimientos ya hechos y mucho cansancio, irrumpieron en su mente. Sin pensarlo, corrió hacía él mismo, que estaba durmiendo y observó que también tenía un pedazo roto de corbata. Automáticamente y rápidamente rodeó con sus manos su cuello. En ese momento sucedió algo que fue totalmente inesperado para él. Comenzó a elevarse una melodía, algo que nunca antes había oído, pero que conocía, “El vuelo del moscardón” de Korsacov. Esta música empezó a sonar cada vez mas fuerte, cada vez más cerca, la melodía lo llenó de adrenalina. Mientras más se/le apretaba la garganta la música aumentaba su intensidad, hasta que lentamente comenzó a desvanecerse el parque. La música se apagó pocos segundos después de que desapareciera todo.

martes, 7 de octubre de 2008

Por que también hay espacio para la seriedad que no conduce a nada:


No encuentren a mi padre.

Yo soy un asesinato, para ser más claro soy la acción de asesinar llevada acabo. Cuando un victimario decide tener un asesinato buscar una victima, que no siempre está dispuesta a tal responsabilidad como la que es dar a luz un asesinato. Víctima y victimario son mis procreadores. A diferencia de cuando nace un humano o un cachorro de perro, la gente no se alegra cuando nace un asesinato. Generalmente se busca a uno de mis procreadores el que me incubó dentro, el victimario, y se lo castiga.

Y generalmente la familia del otro de mis procreadores, la víctima, se horroriza y entristece, mis abuelos no me quieren. A diferencia del suicidio que es una simple masturbación, lo hace un sujeto consigo mismo, yo fui concebido por dos personas, que luego me abandonan. La vida de un asesinato, supongo que termina cuando encuentran y castigan a uno de mis padres. Yo todavía no corrí esa suerte.

viernes, 3 de octubre de 2008

Una agradable visita.


Me había quedado dormido leyendo apuntes atrasados para la facultad, sobre la mesa de la cocina, ya un lago de saliva había invadido mis apuntes y borrado sus letras, mientras yo soñaba con ser el ayudante de cocina de arguiñano, de repente sentí un golope chiquito en el mentón, y unos grititos agudos.

-Ey ey che, ehh, despertate!

Yo al escuchar esos gritos abrí los ojos, y puede llegar a identificar a una peluza que me miraba inquisidoramente, y entablamos un diálogo.

- Si, ya me estaba pro despertar igual por que tengo que terminar de leer (mentira), Sos una peluza?

- Si, estoy compuesta de pelos de tu perro, cachos de goma de cuando borrás una hoja, y tengo olor raro, mucho gusto, me llamo Enrique.

- Ahh que tal enrique?, yo soy francisco

- Si, vi tu nombre anotado en tus apuntes.

- Entiendo, y por qué me despertaste de mi sueño de belleza?

- No, por que quería saber si sos un agente del capital, lo sos?

- Ja!, no mi pequeño amigo, digamos que yo combato al capital (cuando dije estas palabras la peluza me miró con carita de ilusión , y casi emosión)

- Que bueno, por que si no ya te tendría que haber quitado la vida con un palito salado húmedo que quedó desde el cumple años de tu hermana.

- Tranquilo, amigo socialista, estamos los dos del mismo lado.

- ¿Y cómo combates al capital?

- Yo por ejemplo, no como en Mc Donals y tampoco miro películas norteamericanas (la peluza me miró pensativamente, y luego dijo:

- Ah pero sos pelotudo vos

- si, puede ser, peluza pajera, dejáme en paz que tengo que terminar de leer estos apuntes.

- Pero si yo te ví antes de que duermas y lo unico que hacías eran dibujos de duendes en el margen de las hojas, aunque algunos te salieron graciosos.

- Gracias, bueno tengo que ir a eh tocar al perro.