sábado, 9 de mayo de 2009

Lo sobrenatural en por popa.


En mis meses de trabajo como cerrajero automotor en Cerrajería FECO (Blas Parera 1379 Vicente Lopez), tuve la suerte de ser testigo de ciertos fenómenos paranormales que ocurren en el mundo talleril automotor.


Existen milenarias leyendas en el ambiente Auto-talleril. Ya desde la época medieval, cuando se arreglaban caballos en los talleres mecánicos (como todos sabemos los automóviles fueron inventados por Perón en 1943, después de tener una visión extracurricular en un sueño), se vienen pasando de tallerista a tallerista relatos sobre todo tipo de sucesos inexplicables, paranormales y hasta menemistas.


El caso de La llave criquet de Belcebú, herramienta diseñada en las herrerías satánicas de Villa Caraza, se dice que se podía conseguir en una Ferretería del mismo barrio (se conoce que aquel negocio "el bulón osado", o algo así era nombrado, era una consecionaria infernal atendida por el fallecido actor Pablito Codevila). Al parecer esta herramienta daba una increible destraza para desarmar el block del motor de los renault 12, y su correspondiente cambio de levas. Pero asignaba destinos tenebrosos a sus usuarios, hasta ahora se sabe con muy poca certeza y casi nada de seriedad que se cobró las vidas de 4 alemanes y de un japonés que se paró para preguntar algo en el momento inadecuado.


El demonio a lo largo de la historia de los talleristas tomó diversas formas, la más conocida fue la de cliente que no se va de al lado de uno. Un hombre de mediana edad, con toda la pinta de poligriyo, trae a arreglar su automovil por algún motivo X. El tallerista se dispone a revisar el auto, pero el cliente no se retira, sino que observa medio en cucliyas, metiendo la cabeza entre el tallerista y su objeto de arreglo, comenta, sugiere, da puntos de vista, señala cuál puede ser el problema según él, critica al gobierno de turno. Es sabido que este ser asquerosamente diabólico ha causado el suicidio de 381 mecánicos, todos se arrojaron por los acantilados de Mar del Plata.


Mi padre siempre me dijo que un buen mecánico debe luchar contra el lado oscuro, o algo por el estilo. Yo no le prestaba atención porque dormía, y sólo intentaba arreglarle autos a las mujeres atractivas.


Por el otro lado es conocido en el ambiente un duente, un pequeño ser, con olor a kerosene, pariente de los duendes que hacían zapatos de noche. Este se dedica a encontrar bulones y rulemanes perdidos, poner los tornillos que el tallerista olvidó, limpiar las escupidas que el tallerista propinó al objeto que tanto quería arreglar y no pudo. Este ser llamado Pholips (mala traducción de Philips) actúa de noche. Misteriosamente todas las mañanas siguientes el mecánico encuentra que lo que no había podido resolver, se arregló solo, el auto que se le había incendiado el día anterior se apagó solo, el almanaque de los dos perritos se cambió por el de una señora suelta de prendas. Es sabido que es obra del duende, al que se le dan pequeñas sumas de virulana como forma de agradecimiento.


Tener cuidado con el Taunus de la perdición, al mejor estilo Stephen King, suele aparecer en los talleres un Taunus 77 amarillo confite Sugus, sin que nadie lo haya llevado. El tallerista, de gamulina, ve un papelito en el parabrisas donde dice "se rompió la columna de dirección". Para arreglar esto el tallerista inevitablemente tiene que ingresar al interior del automovil, cuando ya está sentado intentado sacar la columna, las puertas se traban, el cinturón de seguridad se ajusta sobre él, y el estereo se enciende a un volumen apocalíptico y un rudio horroroso provoca la muerte con larga agonía del iluso mecánico. Se dice que en la luneta del Taunus hay una calcamonía que dice Claromecó 86´. Algunos aseguran que el estereo hace sonar los agudos de Valeria Linch.
Aclaramiento: el de la foto era un FIAT 128 IAVA preparado para picar de mi padre, se lo conocía como el Pegaso de vicen Lopez, hasta que se lo llevó puesto una TRafic. El escritor nucna pudo conducirlo, y seguramente si hubiese podido hacerlo se habría escayolado contra un guardaray.
Segundo aclaramiento: los pieces son de mi padre
Tercer aclaramiento: ya se que no existe la palabra aclaramiento, y si es que existe, ya se que existe.


miércoles, 6 de mayo de 2009

Creo que mi creatividad se murió


Si. Como puse en el título, mientras me toco las medias, me doy cuenta que no tengo más nada que escribir por aquí, hasta que la creatividad me golpeé de vuelta con su dorado y brilloso mocacín en la frente.


Hice 3 intentos para escribir algo pero no salió nada que me agrade, más que nada me agrede.


Ni si quiera me gusta esto que escribo ahora, pero he parado las rotativas para ser un poco más decente. Además he leído otros blogs que me parecieron mucho mejores que el mio. Prefiero ser lector.

Vayansen todos al etc.