martes, 8 de septiembre de 2009


Desde los cuarteles generales del vice almirante quesito, creo que ese soy yo, se está desarrollando una idea. Un conjunto de super heroes que en su intento de combatir el crimen es derrotado, golpeado y humillado incluso por el más poligrillo de los criminales.


Primer Titán de la justicia: Hombre manos de empanada o H.M.E.


Nacido en los suburbios de Chivilicoy, el jóven Enduido Ordoñez, tuvo que luchar para hacerse un lugar en la sociedad, desde niño ninguneado y golpeado por rufianes, estuvo acostumbrado a luchar por lo que quería, y terminar internado la mayoría de las veces.

A la edad de 23 años Enduido queda huerfano y toma un empleo en famosa cadena de empanadas fritas. La oscura empresa (nobel repulgaet) para abaratar costo freía las empanadas con plutonio, no va que en un acto de distracción Enduido sumerge dos empanadas con ambas manos y todo, en el plutonio. Es despedido del trabajo, pero esa noche nota que sus manos van adquiriendo forma de empanada, lentamente. Por miedo a la burla se oculta en la fortaleza de la soledad (Av forest y Cochabamba) un viejo local de la UCD.

Encerrado en la soledad se da cuenta que posee alguns capacidades especiales. puede arrojar lentos e inefectivos hilos de muzarella caliente de una de sus empanadas/extremidades (aclaración, no es como la tela araña del hombre araña, que por decirlo de alguna manera es como un sifonazo de tela araña, sale con presión. La muzarella sale lenta y se cae al piso, a veces Enduido mismo se refala cuando la pisa. de la otra empanada puede arrojar panfletitos con promociones.

En su búsqueda de justicia, decide poner sus capacidades en función al bien.


Confecciona con unos paños lencis robados en 11 (once) un traje, en realidad, le encarga a una vieja a hacercelo, por que no tiene dedos él.



Hasta aquí la presentación del primer super héroe. Una vida dura y con una temprana horfandad, unos padres malos malos, que se van a vivir a las Toninas, dejandolo sólo con un pato en la casa, un poder que descubre, y un afán: luchar contra la maldad y no refalarse por la muzarella que se le sale de la empanada.